El EST-MultiPol Color es la versión ya tintada de la imprimación híbrida del sistema ESTonetex: una veladura translúcida coloreada, lista al uso, formulada sobre la misma base de acrilatos puros 100% y poliéster nanométrico en base acuosa. Se aplica directamente sobre el soporte, sin preparar mezcla ni dosificar tinte.
Su terreno propio dentro del catálogo de pigmentación no es el color en sí —eso lo dan varios productos de la gama— sino sobre qué soportes puede ir. Mientras las veladuras minerales necesitan una base mineral con la que reaccionar, esta trabaja por adherencia, y eso la convierte en la opción disponible cuando el paramento ya tiene un recubrimiento encima. En rehabilitación, que es donde casi nunca se parte de cero, esa diferencia decide el proyecto.
En el siguiente vídeo técnico se presenta el producto y su forma de aplicación:
Qué es una veladura translúcida coloreada
Conviene detenerse en las dos palabras que definen el producto, porque explican qué se puede esperar de él y qué no.
Translúcida significa que deja ver lo que hay debajo. No tapa la textura del mortero ni iguala el fondo: lo tiñe dejando que el relieve, las oquedades y las diferencias del soporte sigan leyéndose. Por eso funciona en reproducción de piedra y roca, donde el realismo depende precisamente de que el color no sea plano.
Coloreada significa que el tono viene decidido de fábrica. No hay que tintar nada: se agita la garrafa, se cuela, se carga en el equipo y se aplica. Esa es la diferencia práctica con la versión transparente, que necesita que el aplicador prepare la mezcla con tintes.
Sobre esa base, el producto conserva las propiedades de la familia: es transpirable —funciona tanto en interior como en exterior sin bloquear la difusión de vapor del muro—, resiste la intemperie, está libre de disolventes, tiene olor neutro y no hincha ni se desconcha.
El soporte manda: dónde puede ir y dónde no llega una veladura mineral
Esta es la razón de fondo por la que existe una veladura híbrida además de las minerales, y merece explicarse bien porque es lo que decide cuál usar.
Una veladura mineral al silicato colorea reaccionando químicamente con los componentes minerales del soporte. Ese mecanismo es lo que le da su durabilidad, pero también su límite: necesita mineral con el que reaccionar. Sobre una fachada pintada, sobre un revestimiento plástico o sobre cualquier superficie con un recubrimiento anterior, no hay reacción posible, y el resultado es un acabado que no ancla.
El EST-MultiPol Color trabaja por adherencia y penetración, no por reacción mineral. De ahí que su campo de aplicación incluya bases minerales y también superficies con recubrimientos anteriores bien adheridos. En la práctica:
- Fachadas ya pintadas que se quieren tematizar o recolorear sin decapar hasta el soporte.
- Paramentos con revestimientos previos en buen estado, donde arrancarlo sería más caro y más lento que trabajar encima.
- Interiores rehabilitados donde conviven zonas con pintura antigua y zonas de mortero nuevo.
- Morteros ESTonetex y bases minerales, igual que las veladuras minerales.
La condición innegociable está en la expresión bien adheridos. Si el recubrimiento anterior está descascarillado, pulverulento o despegándose, el problema no lo resuelve ninguna veladura: lo que falla es la capa de debajo, y todo lo que se ponga encima se irá con ella. Antes de decidir, la comprobación es tan simple como pasar la mano, rascar una zona y tirar de un trozo de cinta adhesiva pegada al paramento.
Cómo comprobar si el recubrimiento anterior aguanta
Toda la ventaja de esta veladura depende de una condición que hay que verificar antes de presupuestar, no después de empezar: que lo que ya está en la pared siga bien agarrado. Son comprobaciones de obra de toda la vida, rápidas y sin material especial, y conviene hacerlas en varios puntos del paramento y no solo en uno.
- La mano. Pasar la mano abierta por la superficie. Si queda polvo o restos de color en la palma, el recubrimiento está pulverulento y ha perdido cohesión: lo que se ponga encima se irá con esa capa.
- El rascado. Rascar con una espátula o con la uña en zonas discretas. Si salta en escamas o se levanta con facilidad, no aguanta.
- La cinta. Pegar un trozo de cinta adhesiva firme sobre el paramento, presionar y tirar de golpe. Si se lleva recubrimiento pegado, la adherencia no es suficiente.
- El golpeo. Golpear suavemente con los nudillos. Un sonido hueco delata que hay una capa separada del soporte aunque en superficie parezca intacta — algo típico en revestimientos antiguos que han trabajado con la humedad.
- El agua. Mojar una zona y observar. Si el paramento repele el agua y esta resbala sin penetrar, hay un recubrimiento impermeabilizante o plástico que puede condicionar el resultado.
Las zonas que más conviene revisar no son las centrales sino las que sufren: la franja baja del muro, los encuentros con carpinterías, las zonas bajo goterones y aleros y cualquier punto donde ya se vea una diferencia de tono o una eflorescencia. Si el fallo aparece localizado, se sanea esa zona; si aparece repartido por todo el paño, lo que toca es retirar el recubrimiento antes de pigmentar.
Merece la pena insistir en por qué esta comprobación es tan rentable: el coste de hacerla es de unos minutos, y el de saltársela es rehacer el paño entero con el andamio ya montado. Ninguna veladura, mineral o híbrida, corrige un soporte que se despega.
Cuándo elegir esta veladura y cuándo una mineral
Con las dos familias sobre la mesa, la elección se resuelve con dos preguntas.
Primera: ¿qué hay debajo? Si el soporte es mineral y está limpio, ambas familias son viables y la decisión pasa a la segunda pregunta. Si hay un recubrimiento anterior bien adherido, la mineral queda descartada y la híbrida es la opción.
Segunda: ¿qué tipo de acabado se busca? La veladura mineral, al reaccionar con el soporte, es la elección natural en restauración de patrimonio y en obra donde se exige un acabado íntegramente mineral. La híbrida encaja cuando el criterio es la versatilidad de soporte, la transpirabilidad y la rapidez de puesta en obra.
Para la comparativa técnica completa entre pigmentación mineral e híbrida, con criterios proyecto a proyecto, está desarrollada en los sistemas de pigmentación del sistema ESTonetex. Y si lo que buscas es la versión sin tintar de este mismo producto —la que además consolida y tapa manchas—, está en la guía del EST-MultiPol transparente.
Ajustar el tono sin renunciar al color de fábrica
Que el producto venga tintado no significa que el tono sea intocable. El sistema deja dos vías de ajuste, y son las mismas que en el resto de la gama coloreada:
- Añadir tintes Mixol para modificar la tonalidad cuando el color de carta se acerca pero no es exacto: calentar un tono frío, apagar uno demasiado vivo, desplazarlo hacia el verde o el óxido. Se trabaja siempre en cantidades pequeñas, porque el pigmento no se puede sacar una vez está dentro.
- Añadir base incolora —la versión transparente del mismo producto— para reducir la intensidad manteniendo el tono. Es la forma correcta de rebajar un color: bajar la carga de pigmento sin tocar la proporción de ligante que hace el trabajo de anclaje.
El tono de partida se elige sobre la carta de color del sistema de pigmentación, la misma que comparten las demás bases de la gama. Ese detalle vale más de lo que parece en un proyecto grande: permite mantener el mismo número de color aunque una zona tenga que resolverse con un vehículo distinto por exigencias del soporte. La carta completa está desglosada en la guía del silicato coloreado EST-26 Multilite Color.
Preparación y aplicación en obra
El protocolo es corto, pero los dos primeros pasos explican la mayoría de los acabados irregulares que se achacan al producto:
- Remover bien la garrafa. El pigmento tiende a asentarse en el fondo. Si se vierte sin remover, los primeros litros salen más claros que los últimos, y en un paño continuo esa deriva de tono se ve.
- Pasarlo por un colador al introducirlo en el pulverizador. Cualquier grumo que llegue al depósito acaba en la boquilla, y una boquilla que escupe deja marcas que luego hay que corregir pigmentando encima.
- Aplicar. Lo más recomendable es el pulverizador EST, porque deposita el producto en gotas finas y permite construir el color por pasadas. También admite pistola en superficies grandes y brocha para detalles, molduras y remates.
El criterio de trabajo es el mismo de toda veladura translúcida: ir de menos a más. Como el producto no tapa, el color se construye superponiendo pasadas y dejando que el fondo module el resultado. Añadir otra mano es fácil; recuperar un paño saturado, no. Sobre por qué la pulverización se ha impuesto como técnica de pigmentación, está desarrollado en por qué pigmentamos con sprays.
Condiciones de obra y precauciones
- Temperatura de aplicación entre 10 °C y 30 °C, tanto en la superficie a tratar como en el ambiente. Al ser un producto acrílico en base acuosa, por debajo de 10 °C no forma película correctamente.
- Superficie limpia y seca, sin polvo ni restos que impidan la adherencia.
- No aplicar con riesgo de heladas o tormentas.
- Encintar y proteger el entorno antes de pulverizar: cristales, ventanas, carpinterías y suelos. Al ir ya coloreado, cualquier salpicadura se ve.
- Conservar el producto en un lugar estable, al resguardo de heladas y temperaturas extremas.
Dónde encaja: obra civil, tematización y pavimentos
Los campos de uso del producto son las composiciones decorativas en obra civil, la tematización y los pavimentos, además de fachadas e interiores en general.
Hay además un rasgo que amplía ese terreno: al estar libre de disolventes, tener olor neutro y poder aplicarse en locales con ventilación insuficiente, resulta adecuado para entornos donde un producto con disolvente sería inviable —obradores, cocinas industriales, centros sanitarios, sótanos y espacios cerrados en uso—. En muchos de esos casos el condicionante no es técnico sino de convivencia: se interviene con el local ocupado o a medio rendimiento, y el olor decide si se puede trabajar sin cerrar.
Formatos disponibles
Se envasa en recipientes plásticos de 5 litros (REF 1116) y 10 litros (REF 1117). La versión transparente del mismo producto, para tintar con Mixol o para rebajar la intensidad de la coloreada, corresponde a las referencias 1114 (5 L) y 1115 (10 L).
Al calcular el pedido conviene reservar un margen y trabajar con envases del mismo lote siempre que sea posible: en un acabado coloreado de fábrica, es la forma más segura de que el tono no varíe a mitad de fachada.
Formación profesional en pigmentación
Diagnosticar el soporte, decidir si admite una veladura mineral o pide una híbrida y controlar el número de pasadas de una translúcida son destrezas que se adquieren aplicando. Con más de 30 años desarrollando el sistema y obra ejecutada en más de 60 países, Estecha imparte formación presencial en Valderrobres (Teruel): el curso intensivo de Tematización (5 días, 45 horas, 2.500 € IVA incluido) incluye el bloque completo de pigmentación, y el curso de Restauración de Patrimonio Histórico (2 días, 18 horas, 750 € IVA incluido) lo aborda sobre soporte histórico real. Quienes terminan la formación entran en la red de aplicadores tematizadores certificados.
Preguntas frecuentes sobre EST-MultiPol Color
¿Qué diferencia hay entre EST-MultiPol Color y la versión transparente?
El Color viene ya tintado de fábrica y se aplica directamente: se agita, se cuela y se pulveriza. La versión transparente es la base incolora, que el aplicador tinta con Mixol y que además cumple otras funciones —consolidante y tapamanchas sin diluir, compensador de absorción diluida—. Son el mismo producto base: acrilatos puros 100% y poliéster nanométrico en base acuosa.
¿Se puede aplicar sobre una fachada ya pintada?
Sí, siempre que el recubrimiento anterior esté bien adherido. Es justamente lo que diferencia a esta veladura híbrida de una mineral: trabaja por adherencia y penetración, no por reacción química con el soporte, así que no necesita que haya mineral debajo. Si la pintura está descascarillada o pulverulenta, hay que retirarla antes: ninguna veladura corrige un soporte que se despega.
¿Tapa la textura del mortero?
No. Es una veladura translúcida: tiñe dejando ver el relieve, las oquedades y las variaciones del fondo. Esa transparencia es lo que permite acabados realistas en reproducción de piedra y roca, donde un color plano delataría inmediatamente que no es piedra natural.
¿Se puede modificar el color de fábrica?
Sí, por dos vías. Añadiendo tintes Mixol se desplaza la tonalidad hacia donde interese, siempre en cantidades pequeñas porque el pigmento ya no se puede retirar. Y añadiendo base incolora —la versión transparente del mismo producto— se reduce la intensidad manteniendo el tono, sin alterar la proporción de ligante.
¿Cómo se prepara antes de aplicar?
Hay que remover bien la garrafa, porque el pigmento se asienta en el fondo y si no se homogeneiza los primeros litros salen más claros que los últimos. Después se pasa por un colador al introducirlo en el pulverizador, para que ningún grumo llegue a la boquilla.
¿Con qué herramienta se aplica?
Lo más recomendable es el pulverizador EST, que deposita el producto en gotas finas y permite construir el color por pasadas sucesivas. También admite pistola en superficies grandes y brocha en detalles, molduras y remates.
¿Sirve para interior y exterior?
Sí. Es un producto transpirable que funciona en ambos casos: no bloquea la difusión del vapor de agua del soporte y resiste la intemperie. La temperatura de aplicación debe estar entre 10 °C y 30 °C y no debe aplicarse con riesgo de heladas o tormentas.
¿En qué envases se comercializa?
En garrafas de 5 litros (REF 1116) y 10 litros (REF 1117). La versión transparente del mismo producto corresponde a las referencias 1114 y 1115. Conviene trabajar con envases del mismo lote en un paño continuo, para que el tono no varíe a mitad de trabajo.
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